Carola Maribel López Sánchez
Profesora de Ed. Media en Historia y Geografía
Profesora de Ed. Básica
Encargada de Convivencia Escolar
Escuela Rural Armando Scheuch Epple
La importancia de la emocionalidad en el aprendizaje
Aprender no es solo un proceso cognitivo; también es emocional, no podemos separar lo uno de otro. Cuando los y las estudiantes se sienten tranquilos, seguros y valorados, su disposición al aprendizaje mejora significativamente. En cambio sí están bajo el estrés, el miedo o la inseguridad afectan la concentración, la memoria y la motivación.
El Ministerio de Educación ha reconocido esta relación en distintos documentos. Las Bases Curriculares de Educación Parvularia y Básica destacan el desarrollo personal y social como un eje central del aprendizaje. Asimismo, las Orientaciones para la Vida Escolar (2023) promueven entornos de buen trato, cuidado y contención emocional, entendiendo que estos aspectos son claves para el bienestar y el rendimiento académico.
Desde el aula, se puede observar que cuando los estudiantes se sienten escuchados y comprendidos, participan con mayor confianza y entusiasmo. Por eso al momento de la planificación de la enseñanza debemos considerar siempre las emociones y el sentir del estudiantado.
Considerar la emocionalidad en el aula —a través del diálogo, el reconocimiento de las emociones y la convivencia positiva— no solo mejora el clima escolar, sino que potencia el aprendizaje académico.
En conclusión, la emocionalidad es un componente esencial del proceso educativo. Reconocerlo es avanzar hacia una educación más humana, inclusiva y efectiva.

